¿Por qué Macaya?
Esta investigación sobre la comunidad de “Aymara y pampina de Macaya”, fue un encargo solicitado por la Sra. Ruth Godoy a fines del año 2018, que tuvo muchos contratiempos en su ejecución y que finalmente gracias a los aportes del FONDART regional 2021, pudo concretarse en la impresión de 1000 ejemplares que han sido entregados a la comunidad, junto con en esta página web, donde quedan alojados los registros audiovisuales de quienes colaboraron en esta recopilación de voces que nos hablan del Macaya de ayer y sus nostalgias.
Macaya es un territorio y una cultura que ha sido invisibilizada, por nuestro pensamiento moderno y occidental, entendiéndose por invisible:
“aquello que consiste en un sistema de distinciones visibles e invisibles. Las invisibles constituyen el fundamento de las visibles y son establecidas por líneas radicales que dividen la realidad social en dos universos, el universo de este lado de la línea y el universo del otro lado de la línea. La división es tal que “el otro lado de la línea” desaparece como realidad, se convierte en no existente, y de hecho es producido como no existente. No existente significa no existir en ninguna forma relevante o comprensible de ser.” De Sousa, B. (2014)
Este territorio social que Sousa denomina colonial nos permite comprender desde la cartografía del siglo XVI el debate legal y político entre Europa y América que instala una epistemología del conocimiento que impone la religión, sobre las creencias, la civilización por sobre la barbarie, la explotación de recursos, la autoridad y el derecho. Todas las formas de negación posible son parte de esta historia de colonialidad, en donde Macaya es un ejemplo de un sitio conquistado. Dicho esto, su exclusión es histórica y la metáfora de las líneas cartográficas que convierten un espacio visible e invisible se han solidificado.
Muchos de sus habitantes dejan su pueblo y bajan por largas estadías a la ciudad de Iquique para ser parte del paradigma de la modernidad y sus oportunidades, ya que Macaya como espacio invisibilizado, los deja afuera de esas posibilidades. Exclusión administrativa y económica de bienes y servicio que el estado no provee en su pueblo. Pese a ello la comunidad resiste en el territorio y en el colectivo de las fiestas al patrono San Santiago, en la Semana Santa y otras actividades de bien común que son el vinculo de creencias y formas de organización que dan la pelea al olvido.

La mediación cultural como un acto de escucha
Fotografía de registro
Macaya, 12 de diciembre 2018
«Macaya hermosa tierra donde yo nací», fue un proyecto de mediación cultural, que integró los relatos en primera persona, para construir de manera democrática y horizontal una historia común, cuya acción principal fue escuchar al otro y hacer de está escucha un registro organizado en temas y asociaciones que “conforman el tejido cultural, propiciando la creación de propuestas que reúnen diferentes afinidades e intereses” Cejudo, V. (2018). El resultado es la agencia de su existencia como comunidad, la que es reclamada desde la nostalgia y en pro de un futuro mejor. Tarea que fue emprendida por su dirigente Ruth Godoy y que hoy con su nueva directiva y presidenta Sheyla Rivera Huarachi, tendrán que afrontar como mediadores de su propia comunidad. En donde su acción principal será “La escucha” entre sus pares y con sus pares, para que la cultura suceda, así como ha sucedido hasta hoy.