Macaya

Hermosa tierra donde yo nací

Continuidad y cambio

Los poblados andinos como Macaya, en tanto espacios geográficos, son la expresión de modos de vida y producción, que surgen de la relación entre la comunidad y su entorno, definido como una unidad entre el contexto geográfico, histórico, social y económico. Todos estos componentes, relación hombre-medio y comunidad- contexto, son fundamentales para comprender el devenir histórico de esta localidad.

 

El origen de los poblados andinos de Tarapacá se remonta a tiempos prehispánicos (Urbina, S. & Adán, L., 2006) periodo en el que diversos grupos humanos se fueron asentando paulatinamente en las quebradas fértiles de la región, desarrollando actividades de pastoreo y agricultura de subsistencia, insertos en circuitos de comunicación e intercambio andinos desde tiempos preincaicos (Berenguer, J. & Cáceres, I., 2018, págs. 121- 143). Dada la escasez de recursos acuíferos, la población se aglutinó en pequeños grupos de viviendas, formando aldeas en las quebradas y recursos menores de agua que, en su mayoría, no sobrepasaron los 150 habitantes, durante este periodo. (Núñez, 2018)

La influencia de la experiencia colonial española resulta evidente, y se manifiesta, principalmente, por medio la religiosidad y la relevancia que cobran sus festividades, especialmente el culto a los santos, que es expresión del sincretismo religioso característico del espacio andino (Ortega, 2014), pero que en cada localidad fue desarrollando aspectos singulares. (Sanhueza, 2018, págs. 57-75)

Desde el punto de vista cultural, del mismo modo que ocurre en la mayor parte de las localidades andinas, se aprecia un conflicto identitario inherente a la experiencia histórica colonial y a la conformación posterior de los espacios territoriales y simbólicos de los Estados de Perú y Chile, que dice relación con la etnicidad de la comunidad que habita el poblado de Macaya. Su herencia cultural indígena fue sistemáticamente negada por las entidades administrativas que ejercieron poder político sobre la localidad, al menos hasta la última década del siglo XX, al mismo tiempo que vivieron unas sistemáticas transformaciones demográficas, por medio de la llegada de población no indígena a la región. (Gundermann K., 2018). Por ello, si bien sus habitantes son capaces de reconocer la influencia de aspectos de su pasado indígena, no les atribuyen un valor simbólico contemporáneo y, en el mejor de los casos, se vinculan con esta identidad étnica desde una perspectiva funcional, como producto del influjo de procesos políticos también externos.

La minería, es sin duda el principal influjo histórico y económico que incide en la configuración de la identidad cultural de los habitantes de Macaya, y se encuentra presente en todos los relatos de los habitantes de la comunidad, ya sea porque ellos mismos estuvieron vinculados directa o indirectamente con esta actividad, o porque que conservan los recuerdos de las actividades desarrolladas por sus padres y de un periodo que consideran como el auge del poblado, desde el punto de vista económico y demográfico. Como tal, es una historia caracterizada por la migración, debido a la inmigración de población originaria de otras zonas de Chile, Bolivia y Perú, por la movilidad, dados los desplazamientos de población al interior de la región, de acuerdo con la apertura, crecimiento y cierre de yacimientos mineros; y por la interrelación, con otras localidades, asociada a esta dinámica demográfica y al permanente intercambio comercial y la integración cultural con otros poblados y ciudades de la Región de Tarapacá.

Por medio de los relatos contenidos en el presente apartado, y en este trabajo en general, podemos apreciar elementos que dan cuenta del influjo de estos elementos históricos y como se entrelazan con las historias personales de los habitantes del poblado, y el entrañable afecto que tienen con Macaya, el pueblo de sus amores.